Analítica Existencial.
Mi blog se ha dejado de llamar
saw, ahora he tomado prestado el término de Analítica Existencial por una
simple razón, pienso que el centrarse en el individuo y dejar de lado las
teorías para explicar a un "ser" es lo esencial para poder acercarnos
al fenómeno mismo del propio ser.
Para quien no lo sepa, estoy a
pocos meses de recibirme de psicólogo. Actualmente hago mi práctica en el área
laboral, y si bien nunca me había sentido cómodo con la clínica (especialmente
la psicoanalista), hoy me doy cuenta que mi malestar no era con la clínica, si
no mas bien con el método, en el buscar una explicación científica, con el uso
de distintas teorías, dejando de lado el análisis propio del ser. Pero la
fenomenología y el existencialismo me han dado un nuevo respiro en psicología,
rescatando esas corrientes de hace más de 100 años. Ahora busco el comprender
al individuo, en este existir cambiante del mundo presente.
Rescato los aportes de
Kierkegaard, Heideger, Binswanger, Husserl, Nietzsche y Sartre, autores de gran
importancia para la psicología y filosofía, autores de los cuales, sin ser
erudito en ellos, me han permitido expresar la necesidad de rescatar
Cuando la cuestión de la
verdad se plantea subjetivamente, la reflexión se orienta subjetivamente hacia
la naturaleza de la relación del individuo: sólo conque el modo de esa relación
sea verdadero, el individuo estará en la verdad, aunque estuviese relacionado
con un objeto que no es verdad (Kierkegaard, 1959).
Esta cita refleja en su plenitud la relación con "la verdad", que tan erróneamente se ha utilizado o incluso criticado. Producto de los cambios paradigmáticos actuales, y el rechazo al positivismo, se ha establecido una relación con la objetividad al nivel de pecado, censurando nuestras afirmaciones y estableciendo análisis en la relación y nunca en los objetos. No es mi intención criticar esta metodología, todo lo contrario, me parece sumamente pertinente enfocarnos en la relación, el problema está cuando caemos en el reduccionismo y nos cegamos en otras formas de analizar, o planteamos los paradigmas como verdades incuestionables. Es por ello que, como se puede entender en la cita anterior, si nos enfocamos en la subjetividad como reflexión de esta misma subjetividad, podríamos alcanzar un análisis verdadero de esta relación implícita. En otras palabras, si tomamos los aportes de la fenomenología (Husserl) y suspendemos los juicios del mundo (estado epojético) y dirigimos nuestra conciencia a hacia la intencionalidad de otro (objetivisamos la intencionalidad de un individuo), en su relación inseparable con los objetos del mundo, posicionamos la intencionalidad como fenómeno mismo de análisis, alcanzando una explicación existencialista del propio existir, de la propia intencionalidad de la conciencia.
El hablar de la posición que
toma la intencionalidad como acto de conciencia que puede ser percibido como un
fenómeno en sí, objetivisado y plasmado o arrojado en su máxima expresión, como
acto puro de conciencia, propia del individuo, o en otras palabras, el pensar
la intencionalidad como la conciencia que emana del individuo hacia un objeto,
el cual puede ser a su vez suspendida en el juicio y ser foco de la
intencionalidad de otro, nos posiciona en una relación de suma responsabilidad
ante estos objetos con los que nos relacionamos, y una responsabilidad aún
mayor como terapeuta al analizar precisamente el fenómeno del ser, y nunca el
ser. Porque no existe un ser estático, ni mucho menos la posibilidad siquiera
de poder explicar el cómo es un ser, si no mas bien, lo que debemos hacer es
prestar atención al fenómeno mismo que es el existir.
Por tanto, el ser responsables
de cómo nos relacionamos con nuestro mundo circundante, nos posiciona a su vez
como individuos poderosos, que podemos y hacemos de este mundo lo que
intencionamos en él. Es decir, que parte de nosotros mismos el cómo vivimos,
como nos pensamos, como nos relacionamos, en definitiva cómo somos.
Ahora bien, cuando hablamos de
cómo somos es importante no caer en pensarnos como seres estáticos, ya que en
esta constante relación, basta con el ejemplo del lenguaje para hablar de
relación y coordinaciones compartidas que nos permiten interactuar, nos planteamos
como seres en constante evolución, seres que existen, en el mas puro
existencialismo, Dasein.
Y ahora que entendemos nuestra
responsabilidad de vivir la vida como la queramos vivirla, y al comprender cómo
es que debemos reflexionar en torno a nuestro propio existir, surge esta nueva
responsabilidad de hacer ciencia desde el fenómeno en sí, y no desde teorías
que cumplen funciones dogmáticas, impidiéndonos hablar del ser tal cual es.
Las más de las veces las
ideas inconcientes del enfermo, eran las teorías concientes del terapeuta (Straus).
Ahora invito a mis colegas
psicólogos, que trabajan en cualquier ámbito de la psicología, ya sea en
laboral, clínica, educacional, social, etc., a rescatar nuevamente el discurso
y enfocar nuestras herramientas al acceso a este ser, en cuanto a su propio
existir, y no un ser oculto que hay que develar detrás de tal o cual teoría.
Hagamos análisis de lo que realmente queremos analizar (el ser en si propio
existir).
De un psicólogo apasionado por
la psicología, apasionado por conocer, apasionado por vivir y declarado como un
ser único e irrepetible que no me canso de cambiar, que no me canso de buscar
la verdad, el amor, el tao verdadero, a pesar de saber que nunca lo encontraré,
que vivo en él.
Sebastián Chacón Torrealba
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